lunes, 11 de febrero de 2013

LAS IMAGENES QUE DARWIN NO VIÓ




 Amanece para todos , es viernes ocho de febrero de 2013, suena el teléfono y al descolgar reconozco la voz y el estado de ánimo...
" Hola Carlos, estoy en la cumbre, hace frío, esta saliendo el sol...ya veras las fotos...si, estoy contento..."
Enhorabuena, acierto a contestar.
 Ese día, solo a unos pocos, esforzados y privilegiados, les amanece en la cumbre del Teide y ven proyectar la sombra de la montaña sobre un mar de nubes. Entre ellos está mi amigo, compañero de senderos desde hace años.
Mi amigo ha dormido en el refugio a 3200 metros y se ha levantado a las cinco para poder contemplar el espectáculo desde la cumbre.

Alejandro de Humboldt describe en su obra "Del Orinoco al Amazonas" su ascensión al Teide:

"Desde la cumbre no solo se contempla un inmenso horizonte marítimo que alcanza hasta más allá de las montañas más altas de las islas vecinas, sino también los bosques de Tenerife y las fajas costeras habitadas, las cuales aparecen tan cerca, que sus contornos y tonalidades resaltan formando bellísimos contrastes."

Por el contrario Charles Darwin describe así su experiencia:
"El 6 de enero llegamos a Tenerife, pero se nos prohibió desembarcar, por temor de que lleváramos el cólera; a la mañana siguiente vimos salir el sol tras el escarpado perfil de la isla de Gran Canaria e iluminar súbitamente el pico de Tenerife,en tanto las regiones más bajas aparecían veladas en nubes aborregadas"
Un sentimiento de envidia sana y positiva me invade desde el primer momento.
-Si me das alguna foto, haré un post conmemorativo- le digo.
-Toma este pen, aquí están todas. - Me contesta mientras me entrega una pequeña memoria usb.
Hubo un tiempo en el que pensar en está ascensión, hubiese parecido una locura.
Desde entonces han transcurrido nueve meses, por eso se que es importante, por ello no es una cumbre cualquiera, sino una satisfacción y un merito.
Mi hija también subió a la cumbre y recuerdo su entusiasmo al describir el paisaje y por hacerme notar el esfuerzo.
 La montaña es en definitiva un magnífico test de Rorschach...Cada uno proyecta lo que siente.

Para los que no hemos tenido la suerte de estar allí, adjunto este vídeo colgado en YouTube para que nos ayude a imaginar.