jueves, 14 de febrero de 2013

LEVANTO LA VISTA Y VEO A ORIÓN


Durante el invierno, cuando salgo a entrenar, siempre hay un momento en que levanto la vista al cielo.
En los días serenos como hoy cuando en el firmamento no hay nubes, reconozco la constelación de Orión.

Contemplar el conjunto de estrellas que simbolizan el cazador, mientras troto o camino, siempre me produce una sensación de agradable bienestar.

Pienso que los viajeros y marineros de antaño, lejos de sus marcas de referencia terrestres, volverían su mirada a las estrellas y reconociendo sus formas, se sentirían reconfortados. Mucho antes de que los progresos en navegación astronómica se conocieran y se generalizaran.

Allí arriba, un cazador, como ellos; como los hombres que deambulaban por bosques y montañas, acechando a sus presas y con el temor de ser ellos mismos presa, les inspiraba.

Las constelaciones del hemisferio norte, tienen mucha mitología Olímpica en sus estrellas.

Mi infancia fue troquelada entre dos mundos: el primero, el de la Grecia antigua con sus héroes y sus mitos.
El segundo, dibujado por una enormidad de películas de vaqueros, Colts 45 y rifles Winchester.

Afortunadamente para mi, prevaleció el primero, el de la Odisea, el de la Iliada, el de la Eneida...el de Leónidas, el de la polis y el de la Democracia.

Por eso hoy cuando he salido a mi gimnasia y he levantado mi vista a Orión, también me he acordado de mi profesor de griego, de los Griegos y del vídeo de Murcia y les he dado las gracias.