sábado, 4 de mayo de 2013

CULTURA,RECUERDO Y EMOCIÓN

En un solar junto a mi trabajo, observo los preparativos de los viernes de la comunidad ecuatoriana para  sus partidos de voleibol.
Lentamente a primeras horas de la tarde, las redes sobre postes que separan los dos campos de juego de los equipos se fijan en el solar. Toldos de plástico, sillas de camping, neveras, aparecen poco a poco a medida que llegan los protagonistas y familiares que participan en los dos roles principales de cualquier acontecimiento deportivo: Jugadores y público.
Siempre me detengo a observar el bullicioso acontecimiento y la gran participación y que a medida que pasan las horas se va acumulando.
Hoy saco una foto de los primeros momentos y me marcho después de unos instantes a mi propio acontecimiento cultural, tengo una cita con el teatro.
El "Gran teatre" de Jativa presenta esta noche la obra titulada "Vencedors y vençuts. La història i la màgia".
Una obra escrita en el mundo ambivalente de la realidad y la magia, entre el recuerdo y el presente de los sentimientos.
La interpretación consigue que afloren en ocasiones incluso las lagrimas. La obra escrita e interpretada en idioma vernáculo de Xátiva describe una historia de la postguerra civil española y que se desarrolla a raiz del bombardeo de la estación de ferrocarril de esta ciudad. 
Por medio de un monologo, la actriz Rosa Barbera con el único acompañamiento de cuatro músicos en escena y una voz en off, relata una historia trágica, entrelazada entre la magia y la realidad, escondida en la doble naturaleza de la madre de la protagonista "Dona d'aigua" esposa de un soldado republicano y el acoso de las fuerzas del "mundo de las aguas" vengativas por el amor imposible de una de sus hijas con aquel "home de fang" y por otro la naturaleza real también vengativa sobre el soldado republicano  que de manera insidiosa ejerce el falangista "Miserchs"
Cuando salgo del teatro, con los sentimientos a flor de piel, reflexiono sobre como las distintas culturas hacen aflorar a los personajes en sus circunstancias.
Personajes anónimos, catapultados por el momento histórico, unos como héroes y otros como miserables, todo según el fondo de nuestra propia personalidad.  
Una buena ocasión para sumergirme gracias a mi esposa, en el mundo fantástico y bello de los arquetipos de mi acervo cultural, una de las muchas y bellas culturas que fabricamos los humanos.